24 de septiembre de 2006

Madre Mía

Tu eres mi sol, tu eres mi luna
y cuando era bebe tu eras mi cuna.
Me apoyaste en las buenas y en las malas,
y cuando tenía problemas siempre ahí tu estabas.

Me protegiste con devoto corazón,
aunque yo no tuviera la razón.
Tu siempre fuiste buena y clemente,
por eso hoy te digo sinceramente,
que te amaré por siempre firmemente.

Cuando nací a los ojos me miraste,
y mi mundo nuevo iluminaste,
con tus manos me abrasaste
y por eso nunca me dejaste.

Tu amor y corazón eran perfectos,
nunca tuviste ningunos malos defectos.
Cuando te hablé tu corazón abriste,
y una vida muy feliz me diste.

No hay comentarios.: