Y estando al borde del precipicio
se me acelera la respiración,
con un paso más, pierdo el juicio.
Sé que notas mi vacilación.
Prefiero dar el paso definitivo al abismo
y que el vacío me haga sentir desesperado
y hasta perder la esencia de mi mismo,
a nunca haber sentido que he volado.
Dar el paso es cuestión de ahora o nunca,
ahora, irresistible, eres la fuerza gravitacional,
nunca me podría arrepentir de llegar a saltar.
Una caida nunca es mala si se disfruta.
Es arriesgarlo todo en ese último paso.
Es, capaz, poner mis esperanzas en ocaso.
Es, capaz, el principio de algo misterioso.
Este abismo es el retrato de un placer culposo.
Eres abismo. Eres la adrenalina de estar al borde de un precipicio. Eres la falta de respiración o, quizás, el exceso de ella. Eres la caída cuyo fondo desconozco y me gustaría conocer, conocer el misterio irracional de caer disfutando el paisaje y llegar a sentir que vuelo. Saber que hay un choque inminente, pero estar seguro que ha valido la pena. Y, en lo incierto de tu mirada, perderme en la más bella foto que mi cerebro recordará.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario