7 de octubre de 2009

Historia de un Amor Consumado

Se rumora que si se presta la debida atención, con la serena brisa nocturna, se escucha el relato susurrado de las cenizas de un amor que se ha consumado, pero que no deja de manifestarse cuando ellos se abstraen una vez más de la realidad.

Se cuenta la historia de dos seres cuyo amor es prisionero devoto de la eternidad, para ser escuchada sólo por unos pocos que se desencadenan del prototipo clásico, convirtiendo a ésta en la crónica predilecta de aquellos que se profesan un verdadero afecto. Sólo hace falta contemplar a estas dos personas para admirar lo complejo que son las maniobras que realizan gesticuladas por el romance, actuaciones dignas de los Dioses que observan estupefactos. Cupido y Eros, un mismo Dios, que los guía en esta obra de marionetas donde sólo ellos saben el trasfondo y la realidad intrínseca que, al resto del mundo, se presenta en este burdo teatro llamado vida.

Se miraban con recelo aún sabiendo que sólo se pertenecían el uno al otro. Se perdían en el cosmos contemplando el paisaje que en las noches tenían a su disposición, para apreciar con cada uno de los sentidos y cuyo éxtasis sería inigualable cuando sucediera aquel primer roce que impregnase en el otro su esencia y libere consigo un suspiro estruendoso que despeje el cielo para vislumbrar, en las estrellas, la figura cegadora de la tentación hecha mortal.

El amor era su pretexto primordial o por el contrario ¿sería el desamor?, he allí la incógnita controversial sobre este amor lascivo. Fueron innovadores en este arte que rara vez carece de explicación, por eso aprovechaban cada oportunidad que se les brindaba cuando escuchaban ese reiterativo llamado a reunirse una vez más. El delirio y la locura se exteriorizaban provocados por la adrenalina que recorría precipitadamente sus venas al reconocer el delito existente en sus encuentros. En sus confluencias la pasión no se disfrazaba del pintoresco y tradicional rojo carmesí, sino que tomaba el color de sus pieles yuxtapuestas y cuyas sombras posteriormente no se lograrían diferenciar la una de la otra.

Sus caricias dejaban de ser someras y se adentran en un sinfín de sentimientos. Al tropezarse con las practicas pretéritas que siempre ejecutaron de forma cónsona se podían apreciar infinitos despliegues de talento y experiencia en los más ínfimos reflejos. Fueron de esas parejas que vive su vida segundo a segundo sin tolerar que la sociedad los coercionase, beso tras beso, con vaivenes que hipnotizaban a cualquiera. Muchos pensamientos acometían unos contra otros de forma abstracta en esa eterna rivalidad entre la conciencia y el libertinaje. Los recuerdos solían venir escoltados por grandes cantidades de culpa pero estos sólo se veían superados por el frenesí de la ocasión. Era insólito cómo se podían estrechar los abismos característicos que las distancias suscitan en las parejas comunes con un simple proceder intangible fuera de la cotidianidad sentimental.

Lo prohibido los atrapó en sus redes tempestuosas, redes de las cuales es hace difícil escapar y más aún cuando no se desean librar de ella. La moral y ética siempre estuvieron presentes y muy inmediatos, pero no dejaron nunca de ser vulgares observadores, aún estando en primera fila de este pequeño gran teatro.

Afrodita observaba con lamento como su compañero apostaba, en juegos vanos, las vidas de esas dos personas que se profesaron, perpetuamente, un amor imperecedero recóndito ante los ojos custodiadores de la sociedad. También veía con disgusto como tras bastidores la actriz principal, de esta obra trágica llegaba, invariablemente, a la misma hora a su lujosa morada donde con cariño y abrazos la recibían sus hijos, siempre atentos a ayudarla tras el trabajo extra en la oficina, oficina en la cual, después de ciertas horas, no se contestarían más llamadas.

Que patética aquella ocasión en que todo falleció de repente, impactante lo fugaz que sucedió todo y como ya no habría vuelta atrás. Desventurado fue aquel pobre incauto esposo, quien cuidadosamente, se las ingenió para sobrecoger a su esposa un día cualquiera, para que al final se percatara de que veía a dos personas tan singulares en un mismo cuerpo. La mujer leal con la que se había casado hacía ya unos muy buenos años y esa otra mujer infiel que desconocía por completo y cuya noción de existencia lo marcaría de por vida. Y pretendiendo no creer lo que sus propios ojos le demostraron se alejó desvalido de aquella escena, del acto final de aquella obra fatídica que contrapuso la fidelidad y la lealtad.

14 de septiembre de 2009

Beso

Como por accidente sucede un encuentro efímero entre dos labios, labios que se tocan prófugos de las reglas cotidianas, sólo es menester saciar esa sed inclemente que nos desquicia a acercarnos más. Se anula el paradigma de lo correcto e incorrecto, lo prohibido se vuelve tentador y se carece de voluntad para ignorar al otro, la moral por fin desfallece y renace en este acto polémico entre dos seres. Se torna imposible describir un acto que carece de explicación y sólo tiene sentido al ser ilógico por definición. Furtivo pero anhelando ser visto, la adrenalina se apodera de nuestros cuerpos ansiosos de terminar esta interminable espera y el sufrimiento que nos provoca cada segundo de sobra sin estar juntos nuestros labios. Un roce que no perdura sino sólo lo suficiente pero que en nuestro interior se manifiesta eterno, con una prolongación exacta para aumentar el deseo y éxtasis, esa sensación que agonizamos por volver a vivir. Apaciguados y desesperados al momento, todos los sentimientos se entrelazan creando confusión, cesar o proseguir con ese beso, qué dilema aunque parece fácil su resolución.


El frenesí de esa caricia labial llena de pasión y amor es interrumpido por el llamado del deber y contestar es terminar con algo que capaz nunca debió empezar. Llamaba el destino con el mensaje de terminar lo inadecuado y volver a lo que es conveniente. Un momento incomodo concebido por la despiadada naturaleza que se mofa de dictar todas las normas de ese código de conducta que ahora añoramos quebrantar. Ahora nos alejamos llenos de incertidumbre y de desdicha por ese episodio que deseamos se repita pronto, pero caminamos temerosos de ceder antes los más primitivos instintos que tanto nos acaban de deleitar por míseros segundos. Nos esforzamos en vano por resignarnos al retiro inminente, pero este sentimiento nos hace quedar sujetos al piso sin ofrecer resistencia, resistencia que en realidad nunca existió y que aún no se ha estrenado en nuestras vidas.

De un instante a otro volteamos a vernos y nuestros ojos se encargan de expresar no más que lo suficiente para que el descontrol tome control de nuestros cuerpos que se acercan otra vez cual imanes que no pueden aguardar a la próxima ocasión. Ahora sólo es primordial olvidar los protocolos de lo común y aprovechar la oportunidad de volver a fusionarnos en esa obra teatral donde se expone el arte de no fingir. ¿Será por capricho o por necesidad que incurrimos en la misma infracción de desviarnos de lo habitual, lo lógico, lo razonable y lo sensato?, ¿será que para nuestros corazones es un requisito indispensable el que este beso sea algo extraordinario? No sabemos si empezar donde habíamos quedado anteriormente o si comenzar desde cero y volver a experimentar cada sentimiento desde su base, pero esta vez enaltecidos por no poder contener ningún aspecto de nuestra emoción.

Finalmente estamos juntos después de un beso que, a pesar que el tiempo dicte su final, en nuestras mentes nunca ha terminado. En esta corte suprema somos los acusados y los acusadores, somos los testigos y el jurado, pero más que nada somos nuestros propios jueces ante este tribunal que exalta cada paso que tomamos en la realización de algo restringido. Después de dictada la sentencia final nuestro veredicto es vivir condenados a repetir ese encuentro, ese acto, esa obra de arte, que hoy en día llamamos BESO.

8 de septiembre de 2009

Te Recuerdo

Te recuerdo cuando resplandece el brillo de la luna de mediodía
cuando la lluvia inunda los más fríos desiertos,
y cuando Da Vinci pinte en su tumba el sonido de una lágrima.
Te recuerdo cuando los sordos bailan al son de palabras con melodía,
cuando los ciegos manejen curvas rectas tal como expertos
y cuando Beethoven escuche venir los colores de la nota más próxima.

Te recuerdo cuando la tristeza dibuja en mi cara una sonrisa,
cuando me emociona lo apasionante de la indiferencia
y cuando Hitler sea el último botón de mi corbata.
Te recuerdo cuando la religión va de la mano con la ciencia,
cuando a la matemática los números no le hacen falta
y cuando Ghandi participe en una golpiza.

Te recuerdo cuando la gravedad me impulsa a volar,
cuando en los ocasos de la mañana el sol no se puede ocultar
y cuando Taratino hace una trama de película sin suspenso.
Te recuerdo cuando una bala da vida a un corazón,
cuando las explosiones sólo riegan un poco más de amor
y cuando Nelson De La Rosa es en el mundo lo más inmenso.

Decirte que me lastima la suavidad de tu recuerdo,
es aceptar que aún vives en mi pequeño universo
y tengo la duda de si es bueno o tal vez lo más incorrecto
pero lo siento si aún estás, en mi, muy dentro,
y es por eso que te recuerdo en el mismísimo olvido,
olvido de ese amor que en realidad nunca ha existido.

21 de agosto de 2009

Palabras

Escucho murmullos en esta noche oscura,
voces que van y vienen con el viento,
viento que cuenta una historia que perdura
y a pesar de que es la historia de mi vida, no la entiendo.

Escucho palabras que no emiten sonido alguno,
pero que ensordecen mis oídos a cada segundo,
con cada palabra más fuerte que la anterior
y una dosis de realidad en el interior.

A lo lejos se escuchan las verdades más cercanas
y los muertos que gritan sabios a través del tiempo,
gritos escritos que cultivan la base del pensamiento
y en alma y cuerpo dejan sus huellas marcadas.

No soy filósofo pero primero pienso y luego existo
y por eso escribo las palabras que no salen por mi boca,
palabras mudas que se escuchan de forma diferente,
y que suenan cuando el lápiz rasga la hoja que toca
dibujando las palabras que se pasean, abstractas, por mi mente,
buscando salir y traducirse a un idioma, de todos, distinto.

Se puede expresar todo sin palabras pero no sin sentimientos,
sentimientos que serán de las futuras ideas sus cimientos,
cimiento para que no caigan en el olvido, con un sonido vacio
y se pueda trascender sin importar tiempo, lugar o espacio.

4 de agosto de 2009

Fantasma

Me he enamorado de su voz al despertar
y de sus dulces besos para desayunar,
de sus ojos que me pintan el más bello amanecer,
pero que lástima que nada de eso llegue a suceder.

Me he enamorado de las sonrisas en pleno mediodía
y de esos almuerzos desbordantes de caricias,
siendo tu piel la mayor de las delicias,
y sin embargo en la merienda un plato de melancolía.

Me he enamorado de sus ojos bajo la luna llena
y de su cuerpo lleno de pasión para la cena,
que con una probada de su amor en mi corazón se plasma...
Me he enamorado perdidamente de un fantasma.

Me he enamorado de alguien que no existe,
pero eso no evita que en mi mente ella habite
y que su recuerdo para mi se vuelva inmortal,
hasta el punto de creer que todo fue real.

25 de julio de 2009

Difícil

Que difícil es vivir de falsas ilusiones
pasar las noches reviviendo sueños rotos
y despertar con esperanzas vacías.
Que difícil que reine la monotonía por el resto de los días
tener que hacer y pensar lo que piensen los otros
y que lo más cercano a la felicidad sean sólo alusinaciones.

Que difícil que cada placer esté siempre prohibido
y que sin importar el trabajo todo quede en el olvido.
Que difícil ser esclavo de lo que digan los demás
y sin importar lo que sientas jamás poderte expresar.
Que difícil aprender a hacer todo sin ningún error
y pasar toda la vida sin sentir la más mínima emoción.

Que difícil conocer cada aspecto de la vida sin siquiera porder vivirla
y que en el albúm de los recuerdos no haya razón para seguir con vida.
Que difícil vivir y no saber cómo llenar ese gran espacio vacio
y que cuando tratas sólo lo llenas con más y más desperdicios.
Que difícil es luchar sabiendo que lo más seguro es perder
pero peor aún es no luchar y que ser perdedor sea parte de tu ser.

12 de julio de 2009

Increíble

Dicen que la curiosidad mató al gato,
pero te aseguro que este caso es diferente,
a nosotros nos ha hecho pasar un buen rato,
hasta el punto en que no te saco de mi mente.

Increíble lo rápido, increíble lo especial,
increíble esa persona en que no dejo de pensar,
increíble el momento en que la conocí,
increíble como con ella no dejo de
sonreír.

Encontré un tesoro entre tesoros,
se veía normal pero al abrirlo, vaya sorpresa,
lo guardaré para que no esté más en los escombros,
imposible dejar que se esconda tanta belleza.

Una estrella en el cielo
parece ser todo lo que tenemos,
una distancia muy importante,
representa cuanto nos queremos,
si un día está menos distante
no es nada para asustarte,
es que, de ti, estoy más cerca
y no llores cuando desaparezca
pues significa que la he guardado
en tu corazón, mi lugar soñado
y que con cada destello que dé
sepas que de ti nunca me alejaré.

Increíble lo que es una estrella,
lo poco que aparenta
y lo mucho que representa,
increíble lo perfecta y bella,
increíble lo serena y lo que piensa,
increíble sus labios cuando me besa.