8 de septiembre de 2009

Te Recuerdo

Te recuerdo cuando resplandece el brillo de la luna de mediodía
cuando la lluvia inunda los más fríos desiertos,
y cuando Da Vinci pinte en su tumba el sonido de una lágrima.
Te recuerdo cuando los sordos bailan al son de palabras con melodía,
cuando los ciegos manejen curvas rectas tal como expertos
y cuando Beethoven escuche venir los colores de la nota más próxima.

Te recuerdo cuando la tristeza dibuja en mi cara una sonrisa,
cuando me emociona lo apasionante de la indiferencia
y cuando Hitler sea el último botón de mi corbata.
Te recuerdo cuando la religión va de la mano con la ciencia,
cuando a la matemática los números no le hacen falta
y cuando Ghandi participe en una golpiza.

Te recuerdo cuando la gravedad me impulsa a volar,
cuando en los ocasos de la mañana el sol no se puede ocultar
y cuando Taratino hace una trama de película sin suspenso.
Te recuerdo cuando una bala da vida a un corazón,
cuando las explosiones sólo riegan un poco más de amor
y cuando Nelson De La Rosa es en el mundo lo más inmenso.

Decirte que me lastima la suavidad de tu recuerdo,
es aceptar que aún vives en mi pequeño universo
y tengo la duda de si es bueno o tal vez lo más incorrecto
pero lo siento si aún estás, en mi, muy dentro,
y es por eso que te recuerdo en el mismísimo olvido,
olvido de ese amor que en realidad nunca ha existido.

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